Al final va a ser verdad eso de que todo es un eterno girar. Una intenta salir de esta rueda que no para de dar vueltas, pero al final siempre vuelve dentro... al fin y al cabo todo termina siendo igual. Hasta los Ex.
El pasado viernes me llamó mi ex, Peto. al principio fue una llamada sin importancia, pero a mí me descolocó entera. No me lo esperaba, tenía asumidas esas cosas tan feas que nos dijimos de nunca más volver ni a mirarnos, y así había sido. Yo ya estaba haciendo mi vida, cuando de nuevo sonó el teléfono.
Tras varias conversaciones absurdas, me preguntó si ya había rehecho mi vida. Como buena Libra soy orgullosa y le dije que sí, que ya ni me acordaba de él...(Mentira, todavía me acuerdo)... A lo que él me contestó "Yo también" (Mentira, no la había rehecho tampoco). Y colgamos.
Al rato suena un sms... Así fue más o menos.
- Me parece fata que solo han pasado 2 meses y estás ya por ahí con unos y con otros... No me quiero ni imaginar lo que estarás haciendo. Esta es la vida que querías ¿no?, libertad para ir y venir... veo que no tienes sentimientos.
- Lo que yo haga cuando no estoy contigo no te importa... Salgo con quien quiero y hago lo que quiero, y sí... es lo que quería. ¿Y tu?, ¿me dirás que no has quedado con nadie?
- Eres lo peor. Sí, he quedado con una chica, y ahora dentro de poco saldré con ella. Por cierto me hace muy feliz.
- ¿Te hace feliz en cuanto, 3 días?
- Eso no te importa. ¿Vas a salir hoy a algún sitio?
- Sí me voy a correr al Retiro
- ¿Vas a estar sola corriendo a estas horas? Eres una inconsciente!!.
- ¿Qué te importa que me pase?
- No, no me importa pero me preocupa que te pase algo, pero me da igual...eres ya mayor y ya no eres mi novia.
- Pues eso. Ciao.
Con un cabreo de los gordos, me puse el chandall y las deportivas y me bajé a correr. Corría como llevada por la Ira, que es un motor aún más fuerte que el amor. y mientras corría se agolpaban los recuerdos en mi mente, mientras las lágrimas me hacían un nudo en la garganta. Quería llorar de rabia, ¿como es posible que nos odiemos tanto cuando tanto nos quisimos?... Tan enfadada estaba que un dolor fuerte en el costado me hizo parar en seco... Ni me había dado cuenta de hacer un descando para cojer aire. Mareada me senté en el suelo, procurando respirar aire puro.
De lejos veía como me miraba la gente... Pero no me importaba. Sí, estaban mirando una chica joven destrozada por desamor.
De pronto entre las caras, vi una familiar... que se acercaba a mí corriendo... Como no veo de lejos, al principio era una cara borrosa... Pero pronto empecé a reconocerla. Era Peto.
- ¿Qué te pasa? ¿estás mala?
- No, dejame... (Dios, que triste que me viera en tan lamentable estado). Estoy bien... Que haces aquí...
- Pues que tenía miedo de que te fuera a pasar algo, y he venido para ver que no te pasaba nada. Me iba a ir, pero he visto que te caías y me he asustado.
- (A cuadros). Llevas todo este tiempo detras de un arbol o que?
- Sí, más o menos. ¿Estas bien?.
- No, me duele el pecho.
- A veeeer donde...
- Aquí... y la garganta.
- Joé Missy ya te he dicho que tu te mareas con nada, que te vas a correr ahí como las locas, jaja... Venga bebe agua...¿estás bien ya?
- No me duele aún... Gracias por haber venido.
- De nada (sonriendo). Venga dame la mano y vamos a andar.
Como una niña pequeña le cogí de la mano. Esa mano que tantas veces me ha levantado del suelo. Siempre sabe como desarmarme, no hay nada que me haga más vulnerable que alguien tenga un buen detalle, que alguien me cuide. Es entonces cuando la Miss20 chulilla y fuerte se convierte en lo que en el fondo es, ternura y timidez... una niña grande soñadora y a veces vulnerable.
Todas mis palabras me las tragaba, y el odio que tenía encima se transformó en la admiración que te da ver que tienes cerca a un chico que es capaz de estar una tarde detras de un arbol solo para comprobar que estás bien.
Pasamos el fin de semana juntos, y queriéndonos hasta tocar ls estrellas.
Pero como no hay bien que mil años dure... ota vez nos hemos vuelto a pelear. Ayer mismo. Discutiendo como siempre, qué le voy a hacer si en fondo soy como un pájaro que vuela libre. Atarme es matarme... y él no lo acaba d entender.
Así que todo es un eterno retorno... Volverán las peleas, volverán las reconciliaciones, y este pajarillo que vuela solo y quiere comerse el mundo de un bocado, volverá a ser vulnerable, y volverá alamentarse de que en la vida no siempre se puede tener todo. Que hay veces que hay que tomar decisiones drásticas, y hay que pensar si pesa el amor más que otras banalidades que a veces paracen las más importantes.
Un besazoooo chicoooos!!


